El fuego sagrado. Parte 1

Cuando una persona me pregunta por el valor de su hijo en el fútbol, lo primero que sale de mi alma es una sonrisa. 

Luego le digo ¿cuantos años tiene su hijo? y sea cual fuera la edad del niño, le comienzo a contar mis pasos por el fútbol base.

 

Erase una vez unos mellizos muy graciosos y activos, Patricio y Fernando que jugaban al fútbol en la calle de su barrio con sus amigos hasta el sin fin del sol.

 

Algunos días tocaba fútbol en el club Jorge Newbery del barrio Versalles donde vivíamos. El entrenador era Don Jesús, hombre amable como pocos que nos trasmitía paz y soltura en cada entrenamiento para divertirnos jugando a la pelota.

Mas tarde pasamos a Gimnasia Esgrima en Floresta el lugar donde nacimos, cuestión de acercarse al equipo que simpatizábamos que en ese momento era Velez Sarsfield y que lo veíamos jugar cada domingo. Este equipo tenia un acuerdo con nuestro querido Velez.

La paz y el cariño de Don Jesús nuestro primer entrenador cambio por un fútbol competitivo al limite que provocaba a cada partido perdido unas pataletas y unos llantos inigualables....

Al ser un club que miraba más los resultados que la formación , comenzaron a intentar separar a los hermanos, Patricio era el capitán del A y a mi me mandaron al B. Es que... en el momento de dar toques con 6 o 7 añitos no daba ni dos y los pocos que daba era con la espinilla pero los demás niños hacían malabares de circo. El entrenador se olvidaba de mirar la actitud y el pundonor que mostraba en cada partido.

Por supuesto que mi padre no acepto la división de los mellizos y dio la posibilidad que jugáramos los dos en el equipo B, no hubo acuerdo, ellos querían al mejor en el A. Primer sofocón y a cambiar de equipo que quisieran a los hermanos juntos.

 

Nuestro padre nos comenzó a enseñar la compasión, perseverancia y el saber levantarse en ese mismo instante. La decepción se comenzaría a transformar en energía.

 

El Club Reconquista fue el sitio que nos deparo el destino con mucho fútbol, diversión y pocos llantos. Después de una temporada cambiamos al club Estrella de oro (el Cholo Simeone jugaba en ese club) en el cual el entrenador nos prometió que nos llevaría a nuestro objetivo (Velez Sarsfield) un tiempo mas tarde. 

 

Solo un añito nos llevo al objetivo y casi inexplicablemente las frustraciones, decepciones y disgustos ganaron a los buenos momentos. 

 

La anécdota mas curiosa fue cuando con solo 10 años le dijeron a nuestra madre que no valíamos para el fútbol y que mi hermano Patricio se dedicara al tenis y que Fernando a la Ginecología! Imaginen la cara de mi madre, era un poema.

 

Las tertulias en la mesa de la cocina eran interminables, la fuerza y el coraje de mi padre transformaba esas decepciones en energía, claro ver a un hombre con la indumentaria de mecánico de coches, agotado luego de 12 horas de trabajo, darte fuerza y enseñarte a superar puñales de la vida era extraordinario, nuestros ojos estaban hipnotizados en sus palabras y en su lenguaje corporal.

El fuego Sagrado comenzaba a alimentarse.........